jueves, 26 de abril de 2018

Violeta Boboc- Per scorillo: Practica 5, Reseña LIJ





         
RESEÑA LIJ- Violeta Boboc



Kafka y la muñeca viajera, Jordi Sierra y Fabra
Madrid, Siruela, 2006
Colección Las tres edades
Ilustración: Pep Montserrat


El libro se inspira en un hecho real de la vida del escritor checo: mientras paseaba por el parque Steglitz de Berlín es conmocionado por el llanto de una niña que había perdido su muñeca. Para aliviar o alejar aquella suprema tristeza,  el escritor le dice a la niña que su muñeca de hecho viaja, y más aun, que le ha enviado una carta y él se la va a entregar dado que es un…cartero de muñecas . Así comienza “la transgresión”[1], como el mismo autor lo dice, la invención de las cartas que Brígida la muñeca escribe a su dueña  Elsi.
Aunque hay muchos elementos sacados de la biografía de Kafka (el parque que existe hoy día, la ultima novia con la que vivía, Dora Dymant, su amigo Max Brod, las referencias a su obra y a su enfermedad),  Jordi Sierra y  Fabra nos sumerge en la fantasía desde el principio: la dedicatoria es “Para Franz, del escarabajo que un día despertó convertido en niño”. [2] Es un guiño a los lectores, una invitación a creer que el autor de La Metemorfosis se puede convertir en un cartero de muñecas a pesar de haber escrito obras tan sombrías.
Los títulos de las cuatro grandes partes son significativos: Primer sueño…Segunda fantasía…, Tercera ilusión…, Cuarta sonrisa…. El balanceo entre fantasía y realidad continúa en todos los capítulos que son tantos como letras del alfabeto, un alfabeto para las tres edades. Porque, ¿para quién se ha escrito el libro? ¿para el aniversario de Kafka, para niñas que tienen “ justo esa edad indefinible en la que siguen siendo lo que son aun estando en el umbral del siguiente paso”[3] o para padres que quieren proteger?
La sensibilidad está a flor de piel en este libro, yo diría que el lado paternal del autor es evidente: los mensajes- guías son como las piedrecitas blancas de Hansel y Gretel (aunque a veces suenan a algo publicitario como lo de  salvando a un niño salvas al mundo). En cuanto al estilo,  el autor  busca, lo mismo que Kafka, palabras sencillas y comprensibles, encadenadas en una “larga trenza de emociones y sentimientos”[4]. El libro es un homenaje a la escritura, a su valor terapéutico. El autor es “un alquimista de palabras y emociones”.
En fin, el libro termina con el Corolario, un retorno a la realidad, y sobre todo con el agradecimiento a César Aira, que es “el culpable” de que el libro se gestara[5].

Kafka y la muñeca viajera fue elegido como uno de los diez mejores libros de la primera década del siglo XXI, en la categoría infantil y juvenil, por el periódico El País.
El escritor barcelonés ganó con esta obra el año 2006 el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, concedido por el Ministerio de Cultura.






[1] Kafka y la muñeca viajera, Jordi Sierra y Fabra, Madrid, 2006, pg.145
[2] Idem,  pg.10
[3] Ibídem, pg. 15
[4] Ibídem, pg.71

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